La aventura de ser maestro
Yo creo que, al igual que el doctor Esteve, el ser maestro ha significado para cada uno de nosotros una verdadera aventura, en la cual hemos sorteado una serie de dificultades hasta formar nuestra identidad profesional.
Porque cuando llegamos al aula, sentimos la mirada de 30 pares de ojitos llenos de preguntas, expectantes a lo que vamos hacer y decir. Yo esto lo he vivido el doble porque en mis prácticas docente, más inexperta que ahora, además de estar bajo el escrutinio del maestro de didáctica, lo estaba de los alumnos escogidos para tal experimento.
En una profesión como es la de la enseñanza, te enfrentas a emociones que van desde la alegría hasta el desánimo. Y como dice el profesor Corbalán, el docente expande también su mente en el aula de clases y es esa interacción lo que convierte a la enseñanza en una actividad dinámica y placentera. ¨Mágica, diría yo¨ Porque de verdad que aprendí más cosas con mis alumnos, que en las aulas de la universidad.
Retomar la idea de ser maestros de humanidad es esencial, para ayudar a que el alumno se comprenda a sí mismo y también entienda al mundo que lo rodea.
Recuerdo con mucho cariño a ese ¨regalo de los dioses¨ que se personificaron en maestros que tuve la dicha de cruzarme en sus caminos; su regalo consistió en brindarme confianza, desarrollar mi creatividad y con su ejemplo callado, comprendí la pasión que imprimían a su labor docente, por eso, recuerdo, especialmente a mi maestra de literatura, que tal vez, debió haberme hecho leer más obras literarias y sus análisis, sin embargo, ella nos impulsó a ser maestras que amáramos la profesión con pasión y entrega, la recuerdo haciendo que escribiera poemas, dramatizando e incluso cantando en un coro, actividades que jamás ningún docente había pensado que yo lo podría hacer. La tengo tan presente que cuando realizábamos actividades académicas y extracurriculares se apasionaba y le comentaba yo, a una amiga : ¨mira a la maestra hasta parece que camina en algodones de feliz que está por lo que hicimos¨.
Pero estoy conciente que tanto para mis maestros como para mí, se nos han presentado algunas dificultades a las que nos hemos tenido que enfrentar.
Una de ellas es la identidad profesional; los profesores de primaria están en la búsqueda del profesor ideal, los de secundaria y nivel medio superior, son profesionistas formados en universidades, que adolecen de didáctica, entonces se concentran en exigir al alumno que tengan el mismo nivel de conocimiento que él.
Una característica que debe estar presente en el docente es misericordia por el que no sabe, difícil de encontrar. Así que, hay una gran tarea que debemos afrontar con humildad y humanidad recordando siempre que nuestro alumnos son seres humanos con virtudes, valores, sentimientos, alegrías, tristezas y que todo esto lo trae al aula ¿qué nos toca hacer?
Considero de suma importancia que se dé una comunicación efectiva donde el docente maneje los códigos establecidos y los canales comunicativos. Nunca nadie nos ha enseñado la importancia de nuestro tono de voz en el ánimo del estudiante receptor. También el docente debe estar pendiente de los gestos que hacen los alumnos, ya que eso le va a dar la pauta para reflexionar sobre sus habilidades comunicativas y así ir forjándose un estilo propio.
Con respecto a la disciplina, que hoy en día es un tema complicado, ya que encontrar el punto de equilibrio cuesta mucho. Al docente que aplica una disciplina férrea lo quieren poco o nada y que aplica una disciplina lacia ¨profe barco¨no controla a los muchachos en el aula. Por eso, estoy de acuerdo con el autor, cuando dice, que es mejor utilizar el diálogo y la razón para llegar a un acuerdo favorable y se puedan generar ambientes de aprendizaje donde reine la confianza y la cordialidad.
Otra de la dificultades con las que se enfrenta el docente en esta aventura, es la de poder adecuar los contenidos temáticos al nivel de los conocimientos del estudiante. A veces esto es muy difícil, porque queremos que aprendan lo mismo que nosotros sabemos; no sabemos dosificar los saberes.
Ojalá que todos los docentes, al final no importa la asignatura o materia que impartamos estemos concientes que nuestros alumnos son seres humanos que necesitan de nuestra guía, de nuestro cariño, de nuestro reconocimiento, de nuestro respeto y de nuestro apoyo.
Mucha gente no valora el papel del profesor porque socialmente no tiene status como otras profesiones, porque la sociedad, en la actualidad, valora el poder y el dinero que se adquiere en otras profesiones y todos sabemos que como docentes jamás seremos ricos ni millonarios pero debemos estar orgullosos de nuestra profesión, ya que el cariño y reconocimiento de los alumnos con los que compartimos es de mayor valor.
Hay en nuestro país muchas mujeres y hombres que sirven y se entregan con devoción a esta noble labor. Y con amor ayudan a sus alumnos a enfrentarse a sí mismos y al entorno en donde se desenvuelven.
Que esta aventura en la que estamos involucrados sea maravillosa y al final podamos decir fui un maestro de humanidad.
lunes, 25 de mayo de 2009
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Hola maestro epifanio, que gusto encontrar docentes tan comprometidos de corazón en la labor docente, bien por sus estudiantes y por las satisfacciones que le permiten tener.
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